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Un cesto para cada cosa...

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Cestos para verduras

Todas las cocinas necesitan, por lo menos, un canasto para verduras, y preferiblemente varios, para guardar tubérculos, raíces y bulbos que no se llevan al frigorífico, así como para guardar de momento frutas y verduras tales como los cítricos, las zanahorias y las coles duras, que aunque se conservan mejor en el frigorífico, no siempre hay sitio disponible.
Los cestillos apilados son una solución práctica desde el punto de vista del espacio. Hay que situarlos en una despensa o dentro de una alacena, y no en la cocina, sitio siempre saturado de vapor, y menos junto al fogón.
Pueden usarse canastos de fibras naturales. El mejor es el mimbre.
El modelo más barato consta de una serie de canastos de material plástico y unas patas también de plástico. Aunque fácil de limpiar, el plástico no es, en realidad, lo bastante fuerte para soportar el peso de las verduras y, con el tiempo, se rompe.
El alambre forrado de plástico es más fuerte y también fácil de limpiar. Se pueden comprar los canastos adaptados para apilarlos, pero actualmente, muchos muebles de cocina se venden con armaritos que tienen este tipo de cestillos.

Otros canastos

Los cestillos rígidos pueden colgarse en una despensa, para que el aire pueda circular a través de su contenido. Son especialmente útiles cuando no se tiene frigorífico o cuando éste es pequeño. Existe un modelo para huevos y otro más pequeño para cabezas de ajo.

Escurridores de ensaladas

Los escurridores de ensaladas son canastos de metal, parcialmente plegables y con dos asas. Sirven para muchos otros usos, además del que indica su nombre.
Se pueden aplicar, por ejemplo, para guardar cosas durante algún tiempo, colgados de sus asas, y algunos modelos tienen asas abatibles que permiten posarlos sobre la mesa. Este tipo de escurridor de ensalada se puede usar también como colador o puesto dentro de una cacerola para cocinar al vapor.
El uso fundamental de este utensilio es, desde luego, el de escurrir verduras para ensaladas, y es imprescindible tener uno si se quieren conseguir buenos resultados en este ramo de las arte culinarias. Las verduras para ensalada, lavadas, se ponen en el canasto, se cuelga éste y se las deja escurrir. Un método mejor, si el tiempo y el lugar lo permiten, consiste en asir firmemente el canasto por ambas asas y sacudirlo o darle vueltas, expulsando la humedad por centrifugado.
Los escurridores de ensalada son fáciles de guardar cuando no se usan, porque suelen ser plegables; por lo tanto, son una buena adquisición para la cocina.

Centrifugadores

Mucho más práctico es el centrifugador, que seca las verduras con mayor rapidez y eficacia que ningún otro. Las verduras lavadas se ponen en un canasto interno (similar a un colador), dentro de un recipiente, que se tapa, haciendo girar luego el canasto interior mediante una manivela, o tirando de un cordel, como si fuese un yo-yo. Así se elimina el agua de las verduras, que cae en el recipiente exterior. Este utensilio es voluminoso para guardarlo, pero se adapta de maravilla a una ensaladera de buen tamaño.


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